Un individuo de apellido Blanco salió, hace un par de semanas, a aclarar el pleito entre la Asociación Española de Socorros Mutuos, propietaria del edificio de la av Pellegrini al 1400 y sus inquilinos el Club Español quien se encuentra en inminente situación de desalojo.
Este sujeto pretendió, entre balbuceos y lenguaje confuso mezclando el español puro con el “español argentino” con muchos “tu” y “vistes?” explicar lo que, a simple vista se sospecha como un capricho personal. La razón del pedido de desalojo es, como lo afirmó en la introducción, “la falta de pagos de alquileres” aunque ante la acotación de periodista sobre que dicha deuda ya no existe e incluso fue abonada antes que este presidente de la asociación tomara el mando.
En dicho sentido el ex concejal acusado por propios de anti-peronista y devenido a menemista en los 90, afirmó que su objetivo era cambiarle al club su perfil “lúdico” para transformarlo en una entidad social y cultural.
En principio no vamos, desde aquí, a defender el tradicional club con el que, publico es, hemos tenido diferencias. Pero si este personaje tiene diferencias con las actividades de juego que se desarrollan en el mismo, hubiera hecho la correspondiente denuncia y exija reafirmar la actividad social del mismo.
Por otra parte falta a la verdad cuando afirma que pretende darle un perfil cultural, cuando lo primero que hizo al asumir fue desalojar patoterilmente al grupo que desarrollaba la única actividad cultural del predio: el Grupo de teatro “Tropilla”.
Asimismo el sujeto afirmó haber sido calumniado por un “calumniador profesional, ahora bien, ¿porqué no nombra a dicho calumniador? Porque de esa forma todos terminamos sospechados. ¿porqué no enumera las presuntas calumnias? Será porque, viejo zorro de la política, sabe que aclarando se obscurece? Será que si saca a luz las – según él – infundadas acusaciones muchos más nos vamos a enterar de sus posibles tropelías?
Yo no podría, desde estas páginas, aseverar que lo que se dice sobre cheques cambiados a prestamistas, insolvencia, etc son verdades, porque no tengo las pruebas, si puedo afirmar con la prestancia con la que afirmara Aristóteles (luego Perón citándolo) que la única verdad es la realidad, es que el salón de fiestas inaugurado recientemente NO TIENE ESCALERA DE INCENDIOS.
Ahora, si algún funcionario de bomberos o seguridad le extendió una habilitación, la que ruin exhibe a quien quiera verla, ello no hará aparecer una escalera de escape si la parte de la única escalera marmolada de acceso al 1er piso sufriera un incendio.
Recordemos que Cromagnón también tenía habilitación de funcionarios municipales de entonces, pero eso no decretó que no hubiera la masacre que hubo.
PD: Propongo a quien corresponda, que se haga un simulacro de incendio en el mencionado salón, que se bloquee la escalera de acceso y se pida a los actores del simulacro que busquen otra salida a ver si, además del vacío tirándose por la ventana que da a Pellegrini, hay otra opción. Pero parece que a estos individuos, que forman una larga lista de inservibles persistentes vernáculos, le importan más sus caprichos ( u obscuros intereses) que la seguridad de la gente.
lunes, 19 de septiembre de 2016
LA UNICA VERDAD ES LA REALIDAD; EL SALÓN DEL ESPAÑOL NO TIENE ESCALERA DE INCENDIOS
Un individuo de apellido Blanco salió, hace un par de semanas, a aclarar el pleito entre la Asociación Española de Socorros Mutuos, propietaria del edificio de la av Pellegrini al 1400 y sus inquilinos el Club Español quien se encuentra en inminente situación de desalojo.
Este sujeto pretendió, entre balbuceos y lenguaje confuso mezclando el español puro con el “español argentino” con muchos “tu” y “vistes?” explicar lo que, a simple vista se sospecha como un capricho personal. La razón del pedido de desalojo es, como lo afirmó en la introducción, “la falta de pagos de alquileres” aunque ante la acotación de periodista sobre que dicha deuda ya no existe e incluso fue abonada antes que este presidente de la asociación tomara el mando.
En dicho sentido el ex concejal acusado por propios de anti-peronista y devenido a menemista en los 90, afirmó que su objetivo era cambiarle al club su perfil “lúdico” para transformarlo en una entidad social y cultural.
En principio no vamos, desde aquí, a defender el tradicional club con el que, publico es, hemos tenido diferencias. Pero si este personaje tiene diferencias con las actividades de juego que se desarrollan en el mismo, hubiera hecho la correspondiente denuncia y exija reafirmar la actividad social del mismo.
Por otra parte falta a la verdad cuando afirma que pretende darle un perfil cultural, cuando lo primero que hizo al asumir fue desalojar patoterilmente al grupo que desarrollaba la única actividad cultural del predio: el Grupo de teatro “Tropilla”.
Asimismo el sujeto afirmó haber sido calumniado por un “calumniador profesional, ahora bien, ¿porqué no nombra a dicho calumniador? Porque de esa forma todos terminamos sospechados. ¿porqué no enumera las presuntas calumnias? Será porque, viejo zorro de la política, sabe que aclarando se obscurece? Será que si saca a luz las – según él – infundadas acusaciones muchos más nos vamos a enterar de sus posibles tropelías?
Yo no podría, desde estas páginas, aseverar que lo que se dice sobre cheques cambiados a prestamistas, insolvencia, etc son verdades, porque no tengo las pruebas, si puedo afirmar con la prestancia con la que afirmara Aristóteles (luego Perón citándolo) que la única verdad es la realidad, es que el salón de fiestas inaugurado recientemente NO TIENE ESCALERA DE INCENDIOS.
Ahora, si algún funcionario de bomberos o seguridad le extendió una habilitación, la que ruin exhibe a quien quiera verla, ello no hará aparecer una escalera de escape si la parte de la única escalera marmolada de acceso al 1er piso sufriera un incendio.
Recordemos que Cromagnón también tenía habilitación de funcionarios municipales de entonces, pero eso no decretó que no hubiera la masacre que hubo.
PD: Propongo a quien corresponda, que se haga un simulacro de incendio en el mencionado salón, que se bloquee la escalera de acceso y se pida a los actores del simulacro que busquen otra salida a ver si, además del vacío tirándose por la ventana que da a Pellegrini, hay otra opción. Pero parece que a estos individuos, que forman una larga lista de inservibles persistentes vernáculos, le importan más sus caprichos ( u obscuros intereses) que la seguridad de la gente.
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