martes, 14 de febrero de 2012
SAN VALENTIN Y OTRAS PASIONES
El día de hoy, San Valentín, amanecimos chapaleando sangre de más casos de violencia de género. Un anciano de 86 años baleando a su amante de 76, un hombre de cerca de 40 que confesaba haber asesinado a su novia de 18 en Balcarce.
Lo extraño, o no tanto, es que en la humanidad sigue conviviendo la convicción inexplicable por sobrevivir e incluso alentar, practicar y promocionar el único método conocido de procreación y supervivencia de la especie que algunos, incluso, le llaman amor.
La historia de Caín y Abel, y en contrapartida la de sus padres, que prefirieron perder la eternidad por eternizar la especie, es la constante tanto que mientras estalla la metralla aquí y allá, hay cientos de miles de parejas a lo largo y ancho del vasto universo que se dicen en voz baja las mismas cosas que se deben haber dicho nuestro primigenios padres, debajo del mítico árbol.
Esta dualidad genética que hace a la especie parte ángel y parte demonio, tiene que haber sido parte del botín que exigió Luzbel (lucero de la mañana) luego de dejar de ser el ángel de luz que había sido.
.
Los adelantos tecnológicos, las comunicaciones, la presunta educación no han podido mejorar en forma general el nivel de vida de la humanidad y, mirando en retrospectiva, no estamos mejor que en la edad de piedra cuando el palo era la medida del diálogo democrático.
No obstante ello, empecinados soñadores alrededor del globo, aún adhieren al pensamiento del escritor Luis Cardoza y Aragón de que la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre, y ni la fría tecnología, ni las guerras, ni los locos genocidas y dictadores desde Hitler, Busch, Kadaffi o en incipiente Chávez pudieron destruir lo que – parafraseando a García Márquez – le llevó millones de años concretar: que los seres humanos fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y morirse de amor…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario